BLOG DE LA CABRA VERDE

Efecto rebote

¡Cuántas veces hemos oído hablar del llamado “efecto rebote” al adelgazar! Vamos a explicarlo.

Las personas suelen perder peso, principalmente, de dos maneras:

  1. En primer lugar, reduciendo de forma brusca la ingesta diaria de calorías; es decir, pasando mucha hambre.
  2. En segundo lugar, de forma aislada o como complemento a lo anterior, aumentando considerablemente la actividad física. Por ejemplo, caminando dos horas al día.

¿Qué suele ocurrir? Que estas estrategias se adoptan como una solución temporal, casi como una moda pasajera. La restricción calórica intensa no se puede mantener en el tiempo, ya que resulta muy difícil sostener ese nivel de hambre. Además, las largas sesiones de ejercicio requieren un tiempo que muchas personas no pueden dedicar de forma continuada.

Con el paso de las semanas o meses, la persona termina abandonando estas estrategias. Por ello, más que un efecto rebote del peso, lo que se produce es un “efecto rebote conductual”: lo que realmente vuelve atrás es nuestra conducta y, como consecuencia, también nuestro peso.

En algunos casos, cuando la restricción alimentaria ha sido muy severa, la recuperación de peso puede ser aún mayor. Esto se debe a que el organismo responde adaptándose a ese periodo de escasez, favoreciendo posteriormente una mayor ingesta o un menor gasto energético.

Todo esto puede prevenirse siguiendo dos principios fundamentales:

  1. Cambiar la identidad, no solo los hábitos.
  2. Evitar restricciones calóricas intensas y prolongadas.

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